Después de reír con esos comentarios y quedarse por un rato en ese sofá viendo como la luz se colaba a través de las cortinas Scott simplemente no dejaba de acariciarla.
—Casi me mataste con el cardio —dijo ella.
—Lo siento porque tendrás que acostumbrarte… acabo de darme cuenta de que soy adicto al postre.
—Tendrás que bajarle a tu adicción no podemos seguir así Miguelito debe volver a la escuela no se puede quedar en tu departamento para siempre.
—Dame una buena razón por qué no.
—Yo tengo