Capítulo 27

Me acerqué de prisa a la camilla y ví que continuaba moviendo sus dedos. Acaricié su cabello y volví a llamarlo por su nombre.

Lentamente abrió sus hermosos ojos y luego de recorrer un poco su alrededor, los posó en mí. No puedo explicar el brillo que adquirieron...

-Oh Alexander- sonreí y tomé su mano -Tranquilo, estás bien, estás en casa-

-Anne...- murmuró con voz rasposa y confundido -C

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