20. SOY YO A QUIÉN ENCADENAS
En la vida, la cercanía con un hombre le había dado tanto revuelo en su cuerpo como lo era con él. Tenerlo tan cerca aumentaba la timidez que obtuvo por siempre recibir el rechazo masculino desde niña.
Los labios de René estuvieron tan cerca que pudo haber cometido una locura.
Cristina lo detuvo, colocando la mano en su pecho. Rompió el acuerdo, pero esto lo exigía. Si él se acercaba más, su corazón saldría de su pecho y vomitaría de la vergüenza.
—Señor García; está ebrio. No sabe lo que dice