41. EL CORAZÓN HABLA POR SÍ SOLO
—¡No es justo! ¡Lo asesinaré! ¡Le haré pagar esto! —Inés lanzó el periódico.
Relucía una preciosa foto entre Cristina y René tomados de la mano y juntos en la reunión de la noche anterior. Y se lo decía a Rio, sentado en el mueble y con una expresión desinteresada.
—¿No escuchaste lo que dije? —Inés se acercó—. ¡Está con esa…gorda!
—¿Y qué quieres que haga? Tu amante se obsesionó con ella. Y cuando un hombre entra en esa fase, es muy difícil sacarlo de ahí.
Inés tomó el cuello de su camisa.
—To