18. EXTRAÑA PROPUESTA
—No desprecies mis flores —Rio continuó.
Cristina observó las lindas y llamativas flores en un ramo que, en ninguna ocasión, había recibido. Las únicas que había tomado en su mano fueron las que llevó a un altar plagado de mentiras. Elisa se marchó para dejarlos solos. Dudó en sí hacerlo, y tragó saliva. Cristina tomó las flores con cuidado, mostrando una diminuta sonrisa apretada.
—Se lo agradezco —confesó.
—Son demasiadas informalidades entre nosotros —Rio tomó asiento frente a ella. Al igual