Olivia no entendía la magnitud de la situación. Habían regresado a la casa, pero Rafael permanecía demasiado callado y pensativo. La idea de que el incendio fuera provocado era una aberración, pero si alguien intentaba dañar a la familia, no solo Rafael estaba en el blanco: todos corrían peligro.
No tenía lógica que alguien quisiera matar a Olivia, aunque fuera su esposa. Por más que intentaba buscar una pista real, el "quién" y el "por qué" eran preguntas recurrentes que no le daban un segundo