Aria se agitó un poco sintiéndose tan fría. Intento moverse, pero un fuerte dolor le atravesó el brazo. Fue tan duro y doloroso que una mueca desgarró sus labios. Sus ojos se abrieron lentamente mientras parpadeaba varias veces para ajustar su vista.
—Oye, hermosa. Está bien, estás bien —esa voz profunda y áspera llegó a sus oídos y sus ojos se encontraron con los tonos azules helados que contenían ternura en ellos.
—H.. ..Hades...—ella graznó mientras se sentaba de inmediato tragando una mueca