Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba en el estacionamiento del lugar, donde trataba de llamar a Tatiana, pero era inútil.
—¡Ay, maldición Tatiana! Esta me la pagas.
Cansada de llamarla, comencé a caminar hacia la parada de los autobuses, mientras veía las calles aún decoradas de adornos navideños.
Había pasado diciembre y con ella todas mis desgracias, volver a pensar en esa época del año me daba melancolía, donde otros sonreían y compartían felices, yo lo había pasado bebiendo.
Veía como algun







