Capitulo 8

Estaba en el estacionamiento del lugar, donde trataba de llamar a Tatiana, pero era inútil.

—¡Ay, maldición Tatiana! Esta me la pagas.

Cansada de llamarla, comencé a caminar hacia la parada de los autobuses, mientras veía las calles aún decoradas de adornos navideños.

Había pasado diciembre y con ella todas mis desgracias, volver a pensar en esa época del año me daba melancolía, donde otros sonreían y compartían felices, yo lo había pasado bebiendo.

Veía como algun

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