Blake Stewart
Había una frialdad nueva recorriendo mis venas, un tipo de calma que solo nace cuando has perdido todo y, de repente, descubres que tus enemigos te han subestimado. Al mirarme en el espejo de la suite antes de salir, no reconocí a la mujer que me devolvía la mirada. Mis ojos, antes llenos de una vulnerabilidad que Logan siempre lograba leer, ahora eran dos láminas de hielo. Me puse un vestido de seda color perla, elegante y discreto, el uniforme perfecto de la mujer derrotada que