En el aeropuerto, salté a los brazos de mi hermano, aunque él solo me dio una palmada en la espalda antes de soltarme. Aun así, yo le sonreí con emoción.
—Viniste...
—Te dije que lo haría.
Y sonriendo con cortesía, saludó a mi compañera. La señora Blanc sonrió.
—Supongo que usted es el hijo del señor DeRose, y actual Ceo.
Mi hermano asintió. Y después de una corta conversación, los tres dejamos el aeropuerto. Al principio, no sabía a dónde nos dirigíamos, pero más tarde, el auto se det