Al día que siguió, Julián me hizo acompañarlo a la empresa de mi familia para una reunión de accionista, una reunión de las muchas que seguirían en esa guerra de poder. Allí me enteré de que la ventaja la llevaba mi esposo en cuanto a votos, lo consideraban adecuado para sustituir a mi hermano como Ceo, dada su importancia y habilidad en los negocios. En cuanto a Iván, los socios lo consideraban aun inmaduro, poco hábil para negociar, y demasiado temperamental para el puesto.
Y me sorprendió m