¡Dante!
Lorenzo
La adquisición del hotel en el pueblo de Amalfi no era mi prioridad, jamás lo sería, pero debía admitir que Federico tenía razón. Si Dante volvía, porque iba a volver, estaría muy decepcionado si perdía la oportunidad de ampliar sus horizontes.
Para un hombre tan competitivo como Dante, perder el proyecto en Amalfi supondría una derrota, algo que no iba a suceder si podía evitarlo. Tenía el dinero, el nombre, la reputación de mi nieto en mis manos y no iba a echar a la basura nu