¿Son novios?
Dante
—¡Dante! ¡Dante!
La voz gritando mi nombre fue una invitación para volver a la superficie, sin embargo, no podía encontrar el camino a casa.
Sentí como era expulsado por el precipicio, como mi cuerpo fue abrazado por las olas frías, como fue arrastrado por su fuerza a las profundidades del océano.
Su fuerza era incomparable, que no importó lo mucho que luché para alcanzar las orillas, siempre era arrastrado a su centro.
Era, sin duda, la sensación más abrumadora que jamás ha