Jonathan
El tiempo se me está yendo con una rapidez alarmante, ya han pasado 4 días desde que llegamos aquí, han sido todo un sueño hecho realidad, dormir cada noche y que al despertar lo primero que encuentre es ella a mi lado aún es la mejor sensación del mundo, no me quiero ir nunca, quisiera que pudiéramos quedarnos aquí para siempre, solos yo y ella.
— ¡Oh, mira… aquí hay otra!
Alejandra suelta mi mano y se agacha, sonrió al verla, salimos a caminar por la orilla de la playa y se la ha pasado recogiendo conchas que el mar arroja a la arena, ella la sacude un poco y la levanta para mirarla mejor, una gran sonrisa se dibuja en su rostro, se da la vuelta y va a la orilla para lavar la concha con el agua del mar, la observo atentamente, su cabello oscuro se ondea suavemente al compás del viento, los rayos del atardecer acarician su piel, el pecho se me hincha al verla, es tan hermosa, aún faltan varios días para marcharnos y ya echo de menos todo esto; ella regresa a donde estoy.
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