Jonathan
Alejandra es el claro ejemplo de cómo las apariencias pueden ser sumamente engañosas; jamás imagine que tras esa mujer firme, segura e imponente había una chica tan rota y sola; durante años la soledad fue su única acompañante y el dolor su refugio, su lugar seguro, entre mis brazos tengo a una mujer que se obligó a silenciar todo en su interior porque le estaba doliendo tanto la vida que aprendió a no sentirla; las lágrimas se escapan de mis ojos, lloro por la mujer entre mis brazos