Alejandra
Abro otro de los cajones del armario, pero solo me encuentro con fundas para la cama, suspiro y cierro el cajón cuando de repente unos ronquidos me hacen cerrar los ojos con fuerza, siento lástima de la pobre mujer que se case con mi hermano y tenga que dormir a su lado después de una noche de borracheras, hago la nota mental de sugerirle a la desafortunada que mande hacer un cuarto insonorizado para meterlo ahí; abro otro de los cajones, para mi buena suerte encuentro las pijamas.