La luz se colaba por debajo de las persianas iluminando tenuemente la habitación, la claridad hizo que Adriana despertara del profundo sueño en el que se había sumido y al abrir los ojos lo primero que capto fue el cabello castaño cenizo de Kenneth, por un momento se llenó de incredulidad y parpadeo varias veces tratando de convencerse a sí misma que este solo era uno de esos sueños húmedos, con la mirada recorrió la espalda de Kenneth, desde su cuello hasta sus anchos hombros, el corazón se le