El camino de regreso no fue nada incomodo, incluso Kenneth se detuvo en una estación de gasolina y dejo que Adriana comprara algunos bocadillos y aspirinas, ya que comenzaba a sentir los efectos de la resaca y no quería vomitar en el lujoso auto, después de casi dos horas al volante finalmente se adentraron en la ciudad.
— Necesito ir a mi oficina primero —Le informo Kenneth.
Adriana lo miro confundida.
—Puedo volver a mi casa sola, no es necesario que me lleves.
Kenneth negó con la cabez