Braiden miró a su hermana.
Era una de las chica más hermosas que conocía y estaba frente a él con el rostro destrozado. Revisó el expediente una vez más en sus manos, solo para comprobar el nombre, asegurarse de que era realmente ella y no su imaginación.
“Adriana Dumas”
Leyó una, dos veces sin poder creerlo.
“¿Qué demonios?” Pensó con incredulidad. “¿Quién se había atrevido a hacerle esto?” La furia lo inundo de inmediato, pero no podía decir nada frente a la otra doctora.
—Soy el Dr.Wertherime