El ángel camino sin rumbo perdida en sus propios pensamientos, que agonía haber probado la fruta prohibida solo para descubrir que el dulce sabor el néctar se volvía veneno, una sustancia tan abrasiva que quemaba y destruía todo el interior, con tristeza el ángel miro sus alas mientras las plumas se desprendían una a una. Se sentía enferma, un cansancio agotador la invadió mientras miraba hacia atrás, la acera estaba llena de plumas y entonces comprendió que lo que había hecho la había cambiado