—Frank Zóster —repitió Alana, como saboreando el inesperado encuentro—. En mis clases de la universidad había un Zóster, Damián.
—Mi hijo.
Era el abuelo de Martín a quien tenía en frente, bastante increíble para lo joven que se veía. Habría jurado que podía tratarse de un hermano mayor de Damián, pero no de su padre.
De pronto quiso sentarse a comer con él, contarle de su vida y que supiera lo exitosa que era, una mujer digna de formar parte de su familia, no como Damián había creído. "Míreme,