Cap. 23: Trato hecho.
A Emily se le heló la sangre. Por un segundo, el leve murmullo del mar y el rugido de los motores del yate desaparecieron por completo. Sintió la mirada inquisitiva de Stefano quemándole la piel, devorando cada uno de sus movimientos.
Sin embargo, la nueva Emily: la mujer que había jurado no volver a ser una víctima dócil, reaccionó en una fracción de segundo. Retiró la mano de su abdomen de forma disimulada.
Obligó a sus ojos a sostener la mirada penetrante del vizconde.
—Lo que no le he cont