Cap. 13: Acusada de adulterio.
A la mañana siguiente, Emily se encontraba en su oficina concentrada en unos bocetos cuando la secretaria le indicó que el jefe la requería de inmediato en su despacho. Al levantarse, notó la tensión en el ambiente; la secretaria ni siquiera la miró a los ojos.
Entró al despacho y encontró a su jefe de pie junto a la ventana, con una expresión de profunda decepción. Sobre el escritorio reposaba una carta con el sello elegante de la marquesa Letizia Marchesi.
—Siéntate, Emily —dijo el jefe, con