Cap. 25: Un compromiso roto.
Un jadeo colectivo resonó en el muelle. Los flashes estallaron.
—¿Qué? —exclamó Letizia, con los ojos desorbitados, la palidez le cubría el rostro—. ¡Stefano, cómo puedes hacerme esto! ¡Me estás humillando públicamente!
Stefano se giró hacia ella con una expresión serena pero distante.
—Lo siento, Letizia. No pretendo dejarte en ridículo —dijo, antes de volverse hacia los reporteros con tono tajante—: Y espero que ninguno de ustedes hable mal de la marquesa. Ella no es culpable de mis decisio