Cap. 12: No cantes victoria, Stefano Valenti.
Emily llegó a la inmobiliaria con las manos frías y el corazón acelerado. Intentó controlar la respiración antes de entrar a la oficina de su jefe.
—La marquesa estuvo muy exigente —dijo Emily, dejando la carpeta sobre el escritorio—. Debo trabajar en nuevas propuestas, pero no me siento bien. Avanzaré con los diseños desde mi casa.
El jefe, al ver su semblante cansado, aceptó de inmediato.
Al salir del despacho, Berenice la interceptó de inmediato.
—¿Estás bien? Te ves muy pálida —preguntó Ber