Pensar de prisa

Ingrid

No fue difícil para mí darme cuenta de que aquello era una puesta en escena de Julius. Los humanos policías estaban siendo manipulados por los pálidos. Los tres pálidos que se mezclaban entre las personas debían tener ordenes de no intervenir.

Gritar fue una buena opción para que la manipulación se fragmentara al menos un poco. Necesitaba que se aturdieran para confundirlos.

Sara no me reconoció, ni siquiera sospechó que algo extraño estaba pasando. Su cerebro estaba demasiado lavado por
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