Sara
No quería dejarlos entrar en mi hogar. La rabia me hacía tartamudear y no poder hablar con claridad. Estaba harta de insistir. No quería darle eso a mi pequeño y su insistencia me estaba haciendo desconfiar de todo.
—Sonia está destituida. —dijo el policía, mirándome como si me hubiera vuelto loca. —Por su agresividad, señora, puedo pensar que está ocultando algo.
—Ya dejen de hablarme así. ¡Estoy perfectamente bien! —grité, sin dejar todavía que pasaran.
No los dejaría entrar a mi casa pa