Alcancé el climax cuando estuvo dentro de mí, con tanta fuerza que pensé que iba a desmayarme. La mezcla de odio y amor nos generó el mayor de los placeres y eso me encantó. Me gustó tanto que estuve a punto de no seguir con el plan. Quise convencerme a mi misma de abandonarlo todo, de darme la oportunidad de conocer el amor.
—Te amo… —dijo Mark, susurrando en mi oído, estaba abrazado a mi cintura.
Mordió mis labios con fuerza y me hizo gemir, el placer era constante. Sus enormes músculos se lu