Con el corazón agitado, llego al consultorio del doctor que atiende a toda mi familia y en general a todos los integrantes de mi manada. Es un buen hombre, hizo que viviera cuando me atacaron con balas de plata y sobreviví como si nada de eso hubiera pasado. Desde ese día, mi fe incrementó más, yo sé que es bueno en lo que hace tanto como yo soy bueno haciendo negocios que a la policía no le gustaría saber...
—¡Doctor!— grito desesperado para llamar lo más rápido posible la atención de alguien