El pasillo del pequeño hospital, está lleno de personas que están preocupados por Elizabeth. He pedido que nadie diga nada de lo que pase con ella antes de que yo lo sepa, debo de manejar la situación cualquiera que sea con mucha cautela y minuciosidad. De mí depende que mi futuro y el de ella.
—¿Aún no despierta?— pregunta angustiada Rouse— esto es tu culpa Salma— alzo las cejas por la acusación que la madre de Elizabeth hace contra la chiquilla rubia.
Desde que llegó, no ha parado de llorar.