DANIEL
Sienro que mi teléfono vibra varias veces en mi bolsillo, dejo que pase la que parece ser una llamada hasta que termine pues tengo las manos ocupadas haciéndole la comida a la pequeña Eli que está demasiado entretenida con el perro. Estoy cocinando para ella una pasta que me gusta demasiado y que Ceci muchas veces me hizo cuando era un niño tonto. Sigo siendo tonto, pero ya no un niño, ahora soy un adulto que hace estupideces de vez en cuando y que aveces, solo a veces está cuerdo. Muevo