Observo a Elizabeth, su cara es otra y sus ojos están vacíos. Las chicas se han ido y nos hemos quedado los dos, solos... sin el perro que al parecer ella tanto quería. Su falta de alegría es por eso, porque resultó que Cuchufleto sí tenía un hogar y ahora ha regresado a él, pero ha dejado Eli sintiéndose mal. La tomo de la mano con fuerza para que me mire o tan al menos para tener un poco de su atención. Ella responde con un apretón, pero no me mira a la cara. Sus ojos están viendo hacia donde