El ambiente en el piso corporativo de las empresas Villarreal estaba cargado de tensión cuando Alejandro atravesó las puertas del edificio. La discusión en el baño de la mansión continuaba retumbando en su cabeza, alimentando una mezcla de rabia, frustración y deseo reprimido que le resultaba insoportable. Al llegar a la recepción de la oficina principal, se encontró con una fila de mujeres aguardando pacientemente para responder al anuncio de trabajo. Sin detenerse a mirar a nadie, entró a su