Las horas siguientes en la oficina transcurrieron bajo una atmósfera cargada de tensión disimulada. Alejandro intentaba enfocar su atención en las cifras de la naviera, pero la imagen del cuerpo de Cristina bajo el agua, mezclada con el rechazo frío que ella le había mostrado, le provocaba una inquietud constante. Cada vez que alzaba la mirada hacia el cristal transparente de su despacho, se encontraba con la figura de Xiomara, quien trabajaba con una postura impecablemente estudiada, aseguránd