Capítulo 32. Emboscada sospechosa.
Minutos antes, en la mansión Barrett:
«Esto está mal, no podemos seguir enfrentándonos así», reflexionó Lizbeth en cuanto Sebastián salió de la habitación. Él había cerrado la puerta con tanto ímpetu que la sorprendió.
Con gesto preocupado, caminó de un lado a otro, sintiendo que debía encontrar un equilibrio. Reconocía que estaba muy irritada después de lo ocurrido con Marcela y Ana, ya que la situación le dejó un sabor incómodo.
«Actúe por celos, pero no debo enamorarme. No puedo olvidar que