Capítulo 23. ¿Que tiene la fea, que dos hombres la desean?
Nicolás sonrió de forma irónica y, a pesar de lo nerviosa que parecía, no se detuvo y se acercó a la cama.
—Actúas como si estuvieras viendo al mismísimo demonio en persona —le dijo con diversión.
—Es exactamente lo que eres para mí. Te odio tanto que no puedo soportar verte. Cada vez que vas a casa de mi esposo, me siento tan llena de rabia que deseo gritarte. Por favor, vete, te lo ruego—le suplico ella con voz entre sollozos.
—Soy un demonio hermoso, uno que aún amas. Esas lágrimas lo demues