—¿Amiga?
—Sí, eres mi amiga. Has sido de gran apoyo, por eso te quiero brindar la misma ayuda quedándote en un lugar seguro.
—Gracias Circe, nunca nadie se preocupó tanto por mí. También eres mi amiga. —Epona me abrazó con fuerza.
Sonreí triunfante. —Eres muy buena, no fuera nada si tú no estuvieras a mi lado.
—Hay pequeña, yo… yo…
—¿Qué pasa?
—Nada, es mejor que te vayas, no es bueno que te vean conmigo.
Circe recordaba esa tierna escena. No todo con Epona fue malo, ella la ayudó y le ag