Después de convencer a Edon para que saliera de mi habitación y que no, en definitiva, no podíamos bañarnos juntos.
Cuando se fue aproveché para darme un baño y ponerme ropa parecida al uniforme de la empresa, puesto que el día de ayer lo destruí por completo.
Bajé al comedor, en el comedor se encontraba Myriam y Edon.
—Buenos días —saludé.
—Mi niña, mi salvadora. —exclamó Myriam— Si tú no estuvieras aquí mucha de mi gente e incluso yo hubiera muerto.
Ella se levantó de la mesa y se dirigió a m