Fray llevó a una habitación a Ada. Ella continuaba desmayada. La recostó con cuidado en la cama.
—¿Estás segura de esto? —inquirió Fray
—Ya les di a conocer mis razones. Espero que tú me entiendas.
—Lo hago, en verdad y si consideras que Ada debe sabe la verdad, te apoyo.
—Muchas gracias Fray.
Él era el único en esta familia que me comprendía.
—Circe, necesito hablar contigo —mencionó Myriam.
—Pensaba en quedarme a cuidar a mi amiga —respondí.
—Yo me quedo con ella —habló Fray.
—Pero…
—