Milena llevó a Vivian adentro:
—Profesor Vargas, gracias por las molestias.
Ya había copiado el historial médico y los datos de Vivian, el profesor Vargas asintió e indicó que Vivian se sentara frente a él.
Pero desde que entró, Vivian había estado nerviosa con las manos entrelazadas, y tenía la cara tan pálida que solo se atrevía a mirar la punta de sus pies.
—No te pongas nerviosa —dijo el profesor Vargas con voz suave.
Vivian se sentó y siguiendo sus palabras cerró los ojos lentamente, pero s