Milena se acercó a tranquilizarla dulcemente:
—Vivi, el abuelo está esperándote allá, está muy preocupado por ti, ¿puedes ir primero a saludarlo?
Los demás también trataron de convencer a Vivian, pero ella nunca respondió, esa mano siguió apretando la muñeca de Silvia, negando con la cabeza.
Silvia vio la mirada de auxilio de Milena, lentamente apartó la mano de Vivian:
—Vivi, no me voy, después de que veas al abuelo regreso, igual que en casa de Marcos, después de caminar regreso.
Sorprendentem