Ella sabía que estaba tirando al tacho de basura su orgullo y reputación de esposa fría, sin embargo, no podía detenerse, no podía detener el movimiento, el vaivén de sus manos sobre el falo duro y palpitante de su marido.
Está tan caliente, puede sentir como se pone cada vez más duro bajo su toque. Ahora el calor se esparce desde su piel a todos los rincones de su ser. En los cinco años que lleva casada con Knut, nunca lo había visto tan de cerca, nunca notó que esa enorme cosa estuvo dentro d