—¡Jorge! —exclamó Mafer balbuceando.
—¿Acabas de llegar? —indagó él, con profunda seriedad al verla entrar de la mano de Eduardo.
Las mejillas de Mafer se tiñeron de carmín, la garganta se le secó.
—Los mandamos por el desayuno —intervino Malú. —¿Qué haces aquí, Jorge? —indagó.
Mafer dejó salir el aire que estaba conteniendo. Eduardo la notó nerviosa, además que apenas vio a Jorge le había soltado la mano.
—Vine a visitarlas, hace mucho que no sé de ambas, en especial de Mafer. —La observó