Capítulo 98: El néctar de la flor de tus mareas.
Mafer colocó sus manos en el pecho de Eduardo, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban se separó de él, inhaló profundo.
—Comprendo que deseas llevar la relación a otro nivel —expresó y se aclaró la garganta—, es lo más lógico, no somos unos adolescentes —indicó—, pero…—Se mordió los labios—, yo tengo miedo, no quiero equivocarme, durante años me he mantenido virgen esperando por el hombre de mi vida, y deseo que cuando lo haga sea con la persona que voy a compartir mi existencia