Malú suspiró profundo al volver al presente, su cabeza reposaba en el pecho de Abel, ambos se hallaban recostados en una hamaca en el balcón de la alcoba de ella.
—Te convertiste en un ángel en mi vida —repitió él.
Malú elevó su rostro, lo miró a los ojos.
—Aún no he podido sacarte el diablo que llevas dentro —expresó con voz temblorosa—, tengo miedo que aún tengas rencor en tu alma.
Abel parpadeó se estremeció al escucharla, la comprendía bien, pero la duda le dolía en el alma.
—Te compre