(Renata Pellegrini)- ¡Filippo! - Letitia se acerca a él, sonriendo y abrazándolo. - Qué bien que hayas llegado, bienvenido a tu casa. - hace hincapié en "tu", y me mira de arriba abajo como si fuera superior a mí.- ¿Qué hace ella aquí, Luisa? - le pregunta a la señora.- Hoy no tenía clase y para no dejarla sola, la he traído, señor Valentini. - Ella responde con la cabeza gacha.- Te eché de menos, nunca volvimos a vernos, ¿tú no me echaste de menos? - Habla demasiado melosa para mi gusto, la miro aferrándose a su brazo y siento que el fuego del odio se extiende aún más por mis venas.- Tienes dos segundos para soltar el brazo de mi novio. - Hablo controlando el tono de mi voz.- Nunca dejará que me pongas un dedo encima, tú...No dejo que termine de hablar, así que la separo de él por el pelo, la tiro al suelo y me pongo encima de ella, empiezo a darle bofetadas en la cara pero ella levanta los brazos para defenderse, así que cierro las manos en puños y le doy un puñetazo en los b
(Filippo Valentini)Detengo el beso y admiro su rostro sonrojado, su respiración es irregular y eso la hace aún más hermosa, me mira fijamente con lujuria, vuelvo a tomar sus labios en un beso profundo, nuestras lenguas bailan una sobre la otra y eso provoca temblores en todo mi cuerpo. Ella responde con avidez a cada estímulo que le hago, frotando su cuerpo cada vez más contra el mío, incitándome a devorarla aún más rápido.Detengo lentamente el beso, termino mordisqueando su labio inferior, en respuesta ella me sonríe, nuestras respiraciones se entremezclan, todo mi cuerpo está caliente como el infierno. Necesito tocar su piel, necesito hundirme en ella y sentir cómo aprieta cada centímetro de mí. Me quedo de rodillas entre las piernas de Renata y sin dudarlo agarro los laterales de sus diminutas bragas de encaje, levanto sus piernas y le quito las bragas, empiezo a besar sus pies y subo por toda su pierna. Continúo besando mi camino de regreso a los hermosos senos de Renata.Mi boc
(Filippo Valentini)- ¿A quién vamos a visitar? - pregunta Renata cuando aparco el coche dentro de la finca.Salgo del coche y ella hace lo mismo, la cojo de la mano y caminamos juntos por el sendero de piedra lisa del centro del césped en dirección a la puerta.- Ábrelo. - Saco del bolsillo del pantalón las llaves.- ¿Por qué tienes la llave de esta casa? ¿Es la casa de tus padres? - me pregunta con el ceño fruncido mirando la llave que cuelga de mi mano.- ¿Qué tal si dejas de hacer preguntas y abres la puerta, piccola? - sugiero y sacudo las llaves.Antes de llegar a casa, en la empresa revisé las cámaras de seguridad de mi casa, sólo miré las imágenes de los días que estuve enfermo, implanté las cámaras para que en caso de que sufriera un atentado dentro tuviéramos las imágenes para la investigación. Esa fue la primera vez que miré las imágenes desde que me mudé a esa casa. Y confieso que por primera vez, después de ser adulto, me sentí avergonzado, no podía oír lo que decía, pero
(Renata Pellegrini) ¿Por qué me siento sola? Hoy las cosas han pasado muy deprisa, Caio ha luchado por mí y me han despedido, casi me despiden a mí también, al llegar a casa he ligado con una chica, que está enamorada del hombre que yo amo, he perdido la virginidad, he conocido una casa nueva, he hecho el amor en el balcón de la misma, también he elegido los muebles, he hecho las maletas y todavía son sólo las cinco de la tarde... No puedo evitarlo, una lágrima se desliza por mis ojos, siempre he estado sola, desde que murieron mis padres, pero después de venir aquí, había olvidado lo que era estar en una casa vacía, solo yo. Quería conseguir un buen trabajo, conocer a un buen chico y tener al menos unos tres hijos, esa era la lista que me puse como objetivos antes de entrar en la universidad. Pero parece que solo podré cumplir dos puntos de la lista. Me toco la barriga y me la imagino grande, con un bebé pataleando aquí dentro, sonrió amargamente, Filippo no me deja sentir eso.
(Renata Pellegrini)Vuelvo a girar la cara hacia delante y miro al hombre corpulento, alterna su mirada entre los hombres de negro y yo, el corazón me martillea con fuerza en el pecho, soy demasiado joven para morir así, en medio de un tiroteo.Respiro aliviado cuando el tipo baja el arma y se la guarda en la cintura.- Vete, Julio, por favor. - Amanda pregunta.- No me iré de aquí sin mi dinero, maldita zorra. - Él se ablanda a Amanda que se encoge.- ¿Cuánto cuesta? - pregunto llamando la atención del tipo.- ¿Sabes qué, por casualidad la señora va a pagar la deuda de éste? - pregunta burlándose de mí, haciéndome enfadar.- ¿Cuánto? - Insisto.- Nueve mil dólares. - Responde con seriedad.Después de que me convertí en la secretaria y asistente personal del CEO de la empresa, mi salario más que quintuplicado, todavía estaré tres meses trabajando allí, pero de mi segundo salario, no tuve que gastar un centavo, así que tengo esa cantidad en mi cuenta. Que bueno es recibir dinero en dó
(Renata Pellegrini)Filippo me quita los papeles de las manos y se dirige al mostrador, yo me quedo detrás viéndole pagar los gastos de mi amigo.- Gracias, por favor, descuéntelo de mi próximo sueldo. - Hablo después de alejarnos del mostrador, sintiéndome feliz de seguir en mi trabajo.El mes ya ha terminado, dentro de quince días recibiré mi tercer sueldo y lo utilizaré para pagar esta deuda y también la parte que acordé con Filippo para pagar los muebles de nuestra nueva casa.- No es necesario, ragazza.- Insisto, por favor. - Insisto.Filippo se acerca a una fuente y llena un vaso de agua, me coge de la mano y me guía hasta el exterior del hospital.- ¿Por qué no me dejas que te pague las cosas? - pregunta cuando nos detenemos junto al hospital, donde aparentemente no hay nadie.- No soy tu mujer. -Yo hablo.- No tienes la obligación de proporcionarme nada. -Aclaro mi punto, mi madre siempre me dijo que nunca tratara a un novio como un esposo, si no, nunca querrá casarse conmigo
(Renata Pellegrini)- Ann... hum-hum. - La enfermera resopla, yo abrazo a Filippo aún más fuerte, escondiéndome detrás de él, piedad, nos han pillado teniendo sexo en un coche aparcado en un hospital, ¡qué vergüenza! - La señorita Amanda se ha despertado y no quiere cooperar, necesitamos su ayuda. - Advierte la enfermera.Oigo el ruido de la ventanilla al levantarse, por suerte la ventanilla es tintada, me bajo del regazo de Filippo y me aliso la ropa, miro a mi novio y también se ha enderezado, abrimos las puertas y salimos del coche.- ¿Puedo verla? - pregunto mientras me acerco a la enfermera, trago en seco al notar que su rostro está sonrojado, este tipo parece joven aún, debe ser la primera vez que se encuentra en este tipo de situación.- Sí, ven, por favor. - Habla alternando su mirada entre Filippo y yo.Le seguimos a la habitación: treinta y dos, pero antes de que la enfermera abra la puerta, oigo la voz de Amanda:- ¡Quiero salir! - Habla exigiendo.- ¡Amanda! - La llamo y d
(Renata Pellegrini)- È così che parli ai tuoi fratelli maggiori, Filippo? - '¿Así es como hablas a tus hermanos mayores, Filippo?" habla uno de los hombres, observándole, me doy cuenta de su parecido con Filippo. Aunque parece mucho mayor, tienen el mismo color de ojos y al mirar a este, me hizo recordar el primer día que vi a Filippo en la empresa, su aura asustaba.Vuelvo los ojos hacia el otro hombre, obligo a mi cerebro a recordar dónde lo he visto antes, dónde he visto antes a este pequeñajo... Ah, ¡lo recuerdo! Es el chico que estaba con Amanda en el club mientras Filippo y yo nos dábamos nuestro primer beso.No creo poder disimular mi cara de sorpresa y vergüenza al recordarlo, mientras desvía su atención de Filippo hacia mí y sonríe con picardía, señor ¡qué pena!- ¡Ciao, bella ballerina! - Hola, bella bailarina!", habla el chico que se quedó con Amanda, siento como si mi cara estuviera a punto de derretirse de tanta vergüenza.Desvío la mirada hacia mi mano al sentir que el