(Renata Pellegrini)
Aprieto los dientes y los puños mientras levanto la mirada y me encuentro con la suya, mi respiración se acelera. Estoy enojada porque usó mis palabras en mi contra, vergüenza por haber vacilado y mirar demasiado lo que no debería, y algún otro sentimiento que no puedo nombrar.
— ¿Adónde me llevabas? — pregunto con firmeza, no quiero que se dé cuenta de que me ha sacudido.
— A mi cama — responde con una sonrisa. Un escalofrío recorre mi espina dorsal.
—¿Qué crees que haría e