Lyra
—¿Te gusta que te haga esto, pequeña? —me preguntó Landon mientras me embestía.
Mis manos se aferraban a las sábanas y mis dientes estaban hundidos en la almohada. El placer que estaba experimentando era indescriptible, y era incapaz de pronunciar palabra para decirle que me estaba encantando que me hiciera el amor de esta forma y que, de nuevo, iba a alcanzar el clímax.
Habían pasado cuatro meses desde nuestro aniversario. Desde entonces, cada noche él venía a nuestra habitación y me tomab