Landon
De camino al hospital, aún seguía pensando en la inesperada propuesta que mi madre le había hecho a Lyra. Ella la quería y siempre la apoyaba porque era la hija de su difunta mejor amiga, pero esto era el colmo. ¿Cómo iba a poder Lyra encargarse de la organización de los eventos por venir? ¿Acaso mi madre se estaba cansando de hacerlo?
Mientras conducía, apreté el volante con ambas manos. Ni siquiera el sabor dulce del chocolate que aún estaba en mi boca era suficiente para calmarme.
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