55. No, no volveremos juntos.
Cuando Marius llegó a la habitación no había ni rastro de la chica, tan solo estaba la habitación revuelta y, tal y como suponía, la joven se había marchado, solo había necesitado llevarse una única cosa, aquello por la que él sería capaz de encontrarla. Sacó el teléfono móvil del bolsillo interior de la chaqueta de su esmoquin mientras caminaba en dirección al salón.
— Brigitte, necesito que mires los pagos de la tarjeta de Noelia ahora, ha huido y sí ha pagado un taxi, una habitación de hotel